24 de junio de 2026
El nieto restituido Marcos Eduardo Ramos prestó testimonio en el juicio por su apropiación y la de su hermano, en Tucumán. También declararon un tío paterno, su esposa, una tía materna y la directora del Banco Nacional de Datos Genéticos.
“Hoy estoy muy bien, ha cambiado mi vida, en agosto se van a cumplir ocho años de mi restitución, antes nunca me había sentido querido”, expresó el nieto Marcos Eduardo Ramos ante el Tribunal Oral Federal de Tucumán, donde se realiza el juicio por su apropiación y la de su hermano Ismael Suleiman.
Durante su conmovedor testimonio, Marcos rememoró violencias y maltratos. “La vida que llevaba no era muy buena. Las personas con las que me crié nunca me dijeron la verdad. No estuve bien en esa casa. Yo no sabía que había sido secuestrado. En la familia éramos tres varones y tres mujeres, y dos medios hermanos de parte de padre”.
De niño, Marcos vivió entre Buenos Aires y Tucumán. Con su apropiador, Víctor Sánchez, alias “Pecho y tabla”, personal civil del Ejército en Campo de Mayo, con su apropiadora, Ilda Sánchez, con una hermana de ésta, Celia, en la localidad de Merlo, y de regreso en Tucumán con una hermana de crianza, Charo.
“Una vez este hombre Sánchez me pegó con un látigo, cuando vivía en Buenos Aires, me marcó toda la espalda. Mi hermana Charo me agarraba a golpes, de los pelos, o me tiraba al piso. Ilda también, cuando se enojaba conmigo tenía que bajarle las manos, porque me pegaba, los vecinos sabían todo esto”, contó.
Desde chico, Marcos preguntó por su origen y recibió mentiras. Pero no sabía cómo averiguar, hasta que, a través de una compañera de trabajo de su apropiador, Cristina Villafañe, se enteró que no era hijo de Ilda. “¿Y por qué no me lo has contado antes?”, le reclamó Marcos. “Porque estaba bajo amenaza de Víctor Sánchez”, respondió la mujer.
“Vivir en aquella casa era un infierno, siempre había peleas, problemas, discusiones”, afirmó Marcos, quien desde pibe hizo changas y recién en 2018 pudo comenzar a reconstruir su historia, tras una toma de ADN. “Ahí me entero que soy hijo de Rosario del Carmen Ramos, y hermano de Ismael Suleiman, que tampoco sabía, y de Camilo”, precisó.
“Fue muy bueno el reencuentro con Ismael. Lo extrañaba, lo quiero. A Camilo también lo quiero. También me reencontré con la tía Lidia y el tío Ramón. Son mi familia. El día que los conocí en el tribunal, y con ellos a Camilo, me emocioné, tanto que se me bajó la presión. No sabía cómo reaccionar”, evocó.
Recientemente, Marcos se enteró de la identidad de su padre, Pastor Dante Campos, desaparecido al igual que su madre. “Entonces conocí a mi tía Lori, a mi prima Vanesa, a Daniel, que son de la rama paterna. Me alegré de conocer gente nueva, familia nueva, gente de todos lados que me ha dado ayuda”, concluyó.
Luego de su declaración, fue el turno de cuatro testigos más: Ramón Antonio Ramos, hermano de Carmen; su esposa, Lidia del Valle Llanos; Mariana Herrera, directora del Banco Nacional de Datos Genéticos, e Hilda del Valle Campos, tía paterna de Marcos, quien llegó a conocer a Carmen, embarazada, y emocionó a todos: “Este momento es grandioso, es algo que pude rescatar de todo lo que pasó, es algo hermoso para mí, no se puede expresar con palabras, es emocionante haber podido recuperar al hijo de mi hermano, que es parte de nosotros”.
En este debate oral, el único imputado es Carlos Vega, un ex oficial del Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército, quien está acusado como partícipe necesario de la apropiación de Marcos y la sustracción de Ismael. Como jefe del Grupo de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia, Vega hizo ingresar como Personal Civil de Inteligencia a Sánchez, uno de los apropiadores de Marcos.
Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas
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